Esta vez queremos compartir con ustedes una nota publicada en el diario página 12, en la que Edgardo Caramella,presidente de la Federación del Método DeRose de Bs. As., habla sobre estos temas.
A disfrutar de la lectura!!!
Por Soledad Vallejos
“Hay una confusión. Se cree que tiene que ver con el misticismo, con la actividad religiosa, con la actividad monástica, que es un retiro del mundo, que hay que abandonar todo e irse al Himalaya... Y no.” Lo dice Edgardo Caramella en medio de aromas a vainilla y sahumerios, sentado en un banco de plaza en un entrepiso al que trepan, por la escalera, los murmullos de una reunión antes de una práctica en la Sede Decana del Método DeRose que dirige. Hasta este banco rodeado de pequeñas plantas saludables, sin embargo, no llega el barullo imposible de una cuadra de Corrientes ahí nomás de Pueyrredón. Es un día de semana al atardecer.
–Bueno, no es casual que estemos acá. Ni hace falta todo ese alejamiento del mundo ni lo queremos. Está bien que salgas de una práctica en pleno Once. La meditación es una técnica, una herramienta. Te tiene que servir para vivir donde quieras, como quieras, para hacer lo que querés hacer.
Claro, dice, que así de sencillo como puede parecer en realidad la idea misma viene con trampa. “Para empezar hay que tener buena salud, buen estado físico, estar bien. Una persona que no está bien no puede concentrarse, que es el primer paso.”
–¿Y después de la concentración?
–Una persona entra en un estado psicológico y mental particular.
Caramella, que hace unos días estuvo dando una charla sobre el poder de la meditación a estudiantes de ciencias empresariales en una universidad privada, que coordina y hasta imparte él mismo prácticas de meditación en empresas (a pedido de las gerencias de recursos humanos), que no cree tanto en el veganismo como en el vegetarianismo, que es maestro (el grado de formación más alto al que puede aspirarse en esta escuela), habla de “intuición”. En realidad, refiere el objetivo como “un canal de intuición”, porque meditar “no es, como podríamos creer por lo que significa la palabra en español, reflexionar”. Tampoco es lograr una cierta abstracción. No. “Es detener la inestabilidad de la conciencia, que es más sutil que el pensamiento.” Entrenarse en la técnica, encontrarle la vuelta a esa herramienta, es llegar a bloquear esa inquietud que no cesa.
–¿Y cómo se sabe cuando se logra?
–Es claro: es un instante. No sabés nada y de golpe sabés.
Antes, hace diez años, tal vez más, se acercaban personas que habían pasado los 40, quizá por diez, veinte años. Ahora siguen anotándose, pero los jóvenes, entre 20 y 30 largos, son mayoría. Algo del orden de un mundo que cambia, cree Caramella, puede explicar esta nueva tendencia que se registra, al menos en Argentina, en todas las sedes de la escuela.
“La gente está necesitando calidad de vida, algo que mis padres, ponele, yo tengo 58 años, por ahí no. Eso antes estaba implícito: vos no pensabas si tenías poca o mucha calidad de vida. Existía. Pero hoy se busca; la gente se mata para conquistarla.” Por algo las empresas embarcadas en las nuevas políticas de recursos humanos ofrecen talleres de yoga y meditación a sus empleados, en el mismo horario de trabajo. Alcanza un break al mediodía, por ejemplo, para que casi todo el personal presente en el momento aproveche. “15 minutos por día todos los días damos en algunas empresas, por ejemplo. Los empleadores nos dicen que notan diferencias en el rendimiento. Y la gente también, claro. Pero algunas cosas sólo te las da la práctica constante, a lo largo del tiempo. Algunas cosas sólo se aprenden así: con constancia.”
–¿Y lo religioso?
–No tiene que ver con esto, no estamos dentro de una religión en particular. Podemos tomar lecturas de aquí y de allá en todo caso, pero no ser místicos. La meditación es una técnica que requiere años. Alcanzar ese estado de conciencia requiere años de inversión. Concentrarse, que es lo primero, es fácil. Pero la técnica, que te da energía, que te cambia positivamente inclusive lo biológico, hay que entrenarla. Después la usás como querés, para lo que querés.
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miércoles, 9 de noviembre de 2011
lunes, 28 de marzo de 2011
Parar de pensar... ¿Para qué?
“Pienso 99 veces y nada descubro. Dejo de pensar, me sumerjo en el silencio, y la verdad me es revelada”.
Albert Einstein
Nuestra mente es inquieta, es dispersa por naturaleza. Su combustible es la variedad. Si dejamos de proporcionarle estímulos, el combustible se agota y la actividad mental cesa. En ese punto, entramos en un estado de superconciencia conocido como estado de meditación, en el cual aumenta la lucidez. Su nombre más apropiado es intuición lineal; veamos por qué.
La intuición es aquel conocimiento que nos llega por vía directa, sin la intervención de mecanismos mentales como la lógica, la memoria o las asociaciones; es lo que la psicología llama insight. Como explica el educador DeRose, la intuición común es como el flash de una cámara fotográfica, se enciende apenas un instante, y la intuición lineal es como el de una filmadora, que se enciende y permanece encendido por más tiempo. La intuición lineal se mantiene fluyendo voluntariamente por un segundo o más, y ese segundo proporciona un gran caudal de conocimiento. Es así como surgen grandes ideas, se comprenden cosas que intelectualmente no estábamos pudiendo comprender, y accedemos a un conocimiento más noble y más valioso para tomar decisiones.
El lector se preguntará si realmente es posible alcanzar ese estado. Y le respondo que sí, claro que sí. Existen técnicas específicas de concentración y saturación mental, que consisten en posar la atención en un solo objeto, por ejemplo un símbolo o un sonido, y no analizar nada, no intelectualizar, simplemente contemplar. Luego de algún tiempo, al llevar una y otra vez la atención a ese punto, la mente se satura y se detiene.
Pero por encima de ese estado de superconciencia, hay otro: el de hiperconciencia o megalucidez. A ese estado busca conducirnos el Método DeRose. Para conseguirlo utiliza un conjunto de técnicas y conceptos que provienen de tradiciones muy antiguas, de más de 5000 años.
¿Y qué sucede cuando el individuo expande su conciencia? Va aumentando su lucidez y se transforma en una persona más consciente de sí misma y de su relación con el entorno social y ambiental; así, se descubre capaz de interactuar con él para mejorar el mundo en el que vive.
Para que esto se comprenda mejor, transcribo parte de una entrevista realizada a DeRose por el periodista António Mateus, de Lisboa.
…Cuando el individuo tiene más lucidez, lo primero que ocurre es que va a ser mejor en su trabajo, su posición en la familia, su compromiso con cualquier ideal, ya sea político, humanitario, filantrópico, artístico, cualquiera que sea. Y además él se siente integrado. Cuando el individuo aún no tiene una conciencia plena, cree que el mundo se divide entre yo y los otros. En el momento en que su conciencia se expande, se da cuenta de que no existe esa cuestión de “yo y los otros”, que somos todos una sola cosa, estamos todos interconectados, no solo dentro de la especie humana sino entre todas las especies y con el propio planeta…
…Una de las cosas que una conciencia mayor nos concede, es darnos cuenta de que no sirve solo el discurso, no basta la intención, es preciso llevar a cabo. Es necesario tener la iniciativa y la “acabativa”… él (el individuo) va expandiendo su campo de actuación… Pasa a ser una persona que actúa y que modifica el mundo en que vive. Y como esa persona, en general, es una persona que tiene nobles ideales, al modificar el mundo en que vive, lo modifica para mejor.
¡Hasta la próxima!
Instra. Silvina Tenenbaum
Albert Einstein
Nuestra mente es inquieta, es dispersa por naturaleza. Su combustible es la variedad. Si dejamos de proporcionarle estímulos, el combustible se agota y la actividad mental cesa. En ese punto, entramos en un estado de superconciencia conocido como estado de meditación, en el cual aumenta la lucidez. Su nombre más apropiado es intuición lineal; veamos por qué.
La intuición es aquel conocimiento que nos llega por vía directa, sin la intervención de mecanismos mentales como la lógica, la memoria o las asociaciones; es lo que la psicología llama insight. Como explica el educador DeRose, la intuición común es como el flash de una cámara fotográfica, se enciende apenas un instante, y la intuición lineal es como el de una filmadora, que se enciende y permanece encendido por más tiempo. La intuición lineal se mantiene fluyendo voluntariamente por un segundo o más, y ese segundo proporciona un gran caudal de conocimiento. Es así como surgen grandes ideas, se comprenden cosas que intelectualmente no estábamos pudiendo comprender, y accedemos a un conocimiento más noble y más valioso para tomar decisiones.
El lector se preguntará si realmente es posible alcanzar ese estado. Y le respondo que sí, claro que sí. Existen técnicas específicas de concentración y saturación mental, que consisten en posar la atención en un solo objeto, por ejemplo un símbolo o un sonido, y no analizar nada, no intelectualizar, simplemente contemplar. Luego de algún tiempo, al llevar una y otra vez la atención a ese punto, la mente se satura y se detiene.
Pero por encima de ese estado de superconciencia, hay otro: el de hiperconciencia o megalucidez. A ese estado busca conducirnos el Método DeRose. Para conseguirlo utiliza un conjunto de técnicas y conceptos que provienen de tradiciones muy antiguas, de más de 5000 años.
¿Y qué sucede cuando el individuo expande su conciencia? Va aumentando su lucidez y se transforma en una persona más consciente de sí misma y de su relación con el entorno social y ambiental; así, se descubre capaz de interactuar con él para mejorar el mundo en el que vive.
Para que esto se comprenda mejor, transcribo parte de una entrevista realizada a DeRose por el periodista António Mateus, de Lisboa.
…Cuando el individuo tiene más lucidez, lo primero que ocurre es que va a ser mejor en su trabajo, su posición en la familia, su compromiso con cualquier ideal, ya sea político, humanitario, filantrópico, artístico, cualquiera que sea. Y además él se siente integrado. Cuando el individuo aún no tiene una conciencia plena, cree que el mundo se divide entre yo y los otros. En el momento en que su conciencia se expande, se da cuenta de que no existe esa cuestión de “yo y los otros”, que somos todos una sola cosa, estamos todos interconectados, no solo dentro de la especie humana sino entre todas las especies y con el propio planeta…
…Una de las cosas que una conciencia mayor nos concede, es darnos cuenta de que no sirve solo el discurso, no basta la intención, es preciso llevar a cabo. Es necesario tener la iniciativa y la “acabativa”… él (el individuo) va expandiendo su campo de actuación… Pasa a ser una persona que actúa y que modifica el mundo en que vive. Y como esa persona, en general, es una persona que tiene nobles ideales, al modificar el mundo en que vive, lo modifica para mejor.
¡Hasta la próxima!
Instra. Silvina Tenenbaum
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